En años recientes, se ha observado un aumento considerable en el padecimiento de la obesidad en personas mayores de los 65 años.Si bien, el que una persona tenga un IMC ligeramente mayor al alcanzar una edad avanzada, esto no significa que la obesidad no sea un peligro.
Existen diversos factores que contribuyen a que se subestimen los riesgos que tiene la obesidad en la salud del adulto mayor, además del tabaquismo y cambio de peso a la alza o a la baja, sobre todo si se trata de una pérdida no intención, pueden confundir a la estimación de los riesgos a la salud.
Las complicaciones principales de la obesidad en la tercera edad están ligadas al síndrome metabólico, que tiene su pico entre los 50 – 70 años en los hombres y 60 – 80 años en las mujeres.
Entre las complicaciones que trae la obesidad en los adultos mayores se encuentra la osteo artritis, disfunción pulmonar que incluye el síndrome de hipoventilación, apnea del sueño obstructiva, cáncer e incontinencia urinaria. Adicionalmente, los pacientes lidian con limitaciones funcionales debido a una disminución de la masa y fuerza muscular.
Dependiendo de los factores de riesgo que se detecten en los pacientes se pueden realizar diferentes opciones de tratamiento como:
- Intervenciones en el estilo de vida (Dieta, actividad física y modificación de comportamiento)
- Medicamento
- Cirugía bariátrica
El Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda un programa de ejercicios de entrenamiento con múltiples componentes (fuerza, aguante físico, balance y flexibilidad) para mejorar y mantener la función física en los adultos mayores.
Solo se debería apuntar a la actividad física, y no debería irse acompañado con educación para la salud. El eje de atención debería enfocarse también en una actividad de grupo, alentando una intensidad y de ejercicio moderada y actividad moderada, incorporando el auto seguimiento y alentando actividades basadas en centros que involucren un contacto intenso con el personal de la intervención en momentos estructurados.